Ignacio Briones para las presidenciales

  • Publicado el 18-01-2021
  • Chile
Publicidad


Un balde de agua fría dejó caer Felipe Kast sobre los militantes de Evópoli, el partido que fundara en diciembre de 2012 con la promesa de convertirse en una alternativa liberal y moderna dentro de la derecha.

Kast ratificó oficialmente a sus partidarios que se bajaba de la carrera presidencial a sólo dos semanas de que el consejo nacional de Evópoli, previsto para el sábado 30 de enero, se pronuncie respecto de quién será su abanderado con miras a las primarias presidenciales de Chile Vamos.

Felipe Kast era hasta ahora la carta mejor posicionada del partido en las encuestas -un 3% de apoyo, según el sondeo de Cadem de diciembre pasado-, aunque seguía por debajo de los otros aspirantes del oficialismo. Por lo mismo, y en medio del apresuramiento de la carrera por La Moneda tras la salida de Mario Desbordes del Ministerio de Defensa y de Sebastián Sichel de BancoEstado el 18 de diciembre para dedicarse a sus campañas presidenciales, la bancada de diputados de Evópoli, junto a unos 70 militantes, le había pedido a Felipe Kast que asumiera una vez más el desafío.

El senador ya había sido el abanderado de Evópoli a las primarias de la centroderecha de 2017, en la que salió tercero, con el 15,4% de los votos, por debajo de Sebastián Piñera y Manuel José Ossandón, por lo que al interior de la colectividad la mayoría consideraba que era el líder natural para esta nueva aventura electoral.

Eso hasta ayer, cuando dio a conocer las razones por las que había decidido dar un paso al costado. “Para revivir la sorpresa que dimos el 2017, me parece que lo correcto es dar una nueva sorpresa, abrir la cancha con alguien inesperado en el escenario presidencial actual, pero que refleje lo que ha sido la identidad de Evópoli en los últimos 12 meses”, les dijo Felipe Kast a sus partidarios.

El senador había aceptado inicialmente representar a su colectividad, en el entendido de que Evópoli debía llevar sí o sí a uno de los suyos a las primarias y no endosar anticipadamente el respaldo a alguien de afuera. Sin embargo, tanto Felipe Kast como la directiva del partido eran conscientes de que no querían “terminar repitiendo el error del PRO y de Ciudadanos” de personalizar todos los esfuerzos en una misma figura, como les ocurrió con Marco Enríquez-Ominami y Andrés Velasco. En Evópoli se hablaba, incluso, de evitar que el senador terminara sufriendo “el síndrome ME-O”.

Con el mayor sigilo, el mismo Kast había liderado una jugada que involucraba a la mesa directiva de Evópoli y varios de sus parlamentarios y dirigentes regionales con miras a convencer al ministro de Hacienda, Ignacio Briones, que acepte ser el abanderado presidencial de Evópoli.

Publicidad


Deja tu comentario

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR
Publicidad

Destacado de la semana

Publicidad