Carabineros revela que disparó 104 mil tiros de escopeta durante las dos primeras semanas del estallido social

  • Publicado el 24-08-2020
  • Chile
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En respuesta a una solicitud de Transparencia realizada por CIPER, carabineros indicó que entre el 18 de octubre y fines de diciembre disparó 152 mil cartuchos calibre 12, cada uno con una docena de perdigones. Solo en la primera quincena de la protesta, usó 104 mil cartuchos y hubo 126 víctimas de lesiones oculares. En noviembre los tiros bajaron a 43 mil, pero ese mes los heridos fueron 214.

El 23 de octubre de 2019, a solo cinco días de iniciado el "estallido social" y cuando carabineros ya habían provocado lesiones oculares al menos a 29 personas, el general director de Carabineros, Mario Rozas, firmó un oficio pidiendo el envío de miles de dispositivos de disuasión química al ministro del Interior, Andrés Chadwick: "Los niveles de existencia se encuentran actualmente con quiebre de stock".

Tras reiterar que las manifestaciones habían provocado "una demanda exponencial de pertrechos", el general Rozas pidió que le fueran enviados unos cinco mil cartuchos lacrimógenos de 37 milímetros y un número idéntico de granadas de gas irritante CS, para "continuar enfrentando la contingencia".

A fines de ese mes, al cumplirse las primeras dos semanas de protestas, Carabineros había disparado 104.341 cartuchos calibre 12 con sus escopetas antidisturbios, los que contenían un total de 1.252.092 perdigones (12 proyectiles por cartucho).

La información proporcionada por Carabineros indica que, en comparación con el mismo mes de 2018, en  octubre de 2019 también se dispararon más cartuchos de 9mm: 419 (el año anterior se habían usado 289). Asimismo, aumentó el uso de la munición .38 (de 29 a 77 unidades), pero bajó el de los cartuchos calibre 12 con perdigón de plomo N° 4 (de 40 a 8).

Como correlato de este fuerte incremento en el uso de cartuchos antidisturbios, a fines de octubre de 2019 ya se registraban 126 personas que habían sufrido traumas oculares y 276 alegaban laceraciones múltiples en otras zonas de su cuerpo, debido a perdigones. Además, otras 38 habían sido heridas a bala.

A diez días de iniciadas las protestas y aunque el Colegio Médico ya venía denunciando la reiteración de lesiones oculares, se produjo el primer episodio que provocó una reacción de Carabineros para tratar de limitar y orientar correctamente el uso de las armas destinadas al control del orden público. El 28 de octubre una persona sufrió una fractura de cráneo y hundimiento óseo, debido a que se alojó en su cabeza un proyectil supersock (una bolsa rellena con perdigones disparada con una escopeta antidisturbios).

El 31 de octubre, tres días después de este impactante episodio, Carabineros decidió suspender reservadamente el uso de los cartuchos supersock, los que contenían munición de plomo y viajaban a 82 metros por segundo.

Luego vendrían anuncios del alto mando para limitar el uso de las escopetas antidisturbios y carabinas lanza-lacrimógenas, así como para reeducar a los carabineros en el correcto empleo de estas armas y en el respeto a los derechos humanos. Pero los hechos mostraron que esas iniciativas no tuvieron impacto en el comportamiento de la fuerza policial: aunque el número de disparos disminuyó, las víctimas de lesiones graves aumentaron.

La misma respuesta de Carabineros a la solicitud de información hecha por Ley de Transparencia informó que en noviembre de 2019 el consumo de munición bajó ostensiblemente: en todo ese mes sus funcionarios dispararon 43.019 cartuchos calibre 12.

Pero, aunque los tiros en noviembre corresponden solo al 41% de los registrados en octubre, el número de víctimas se duplicó en relación al mes anterior. En noviembre hubo 214 lesiones oculares, alcanzando una cifra total de  340 heridos, según las estadísticas documentadas por el Colegio Médico (Colmed). Esto podría indicar que, en la medida que se extendía la protesta, el uso de la escopeta antidisturbios se fue orientando directamente a provocar lesiones.

El Ejército, en tanto, después de 30 años, fue convocado a contener movilizaciones ciudadanas. Por ello, el 20 de octubre (mismo día en que el Presidente Sebastián Piñera dijo que el país estaba en guerra contra un "enemigo poderoso") ordenó la compra de 16 mil cartuchos antidisturbios. Al día siguiente pediría otros 20 mil.

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