Una carnicería social en Chile, Piñera peor que el virus

  • Publicado el 24-04-2020
  • Chile
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Ley tramposa: La gestión pandémica del gobierno hasta ahora ha resultado en despidos y recortes salariales. Pero el país, así como las protestas, están listos para empezar de nuevo.

Más que Covid-19, en Chile es el gobierno de Piñera quien ha traído los peores golpes a las clases más pobres. Gracias a su gestión de la pandemia, 300 mil trabajadores fueron despedidos solo en marzo, a los cuales otros 800 mil fueron obligados, para que no perdieran sus empleos, a aceptar recortes salariales.

Es el efecto de la disposición eufemísticamente llamada -Ley de protección al empleo-, que permite la suspensión del pago de salarios o su reducción a aquellos trabajadores obligados a quedarse en casa por la cuarentena. Esos trabajadores solo podrán acceder a los fondos del seguro de desempleo, financiados en parte por ellos mismos, durante todo el período de cesantía.

Según la ley, estas son decisiones -acordadas- por los empleadores con los propios empleados, como si realmente hubieran tenido alguna opción.

El cuadro queda aún peor para todos los demás, el ejército de trabajadores precarios e informales, para quienes apenas hay un bono (Bono de Emergencia Covid-19) de 50 mil pesos por familia u hogar. Ni siquiera en términos de protección de la salud Piñera está dispuesto a ofrecer garantías. Por el contrario, él anuncia el regreso gradual al trabajo de los funcionarios públicos en pleno crecimiento del número de infecciones (se identificaron más de 11 mil casos entre los menos de 130 mil testes en total), además de la reapertura de las escuelas a partir del 27 de abril. Cuando ANEF, el sindicato de empleados públicos, intentó interponerse a la medida, llevando a cabo un acto de protesta frente al Palacio de la Moneda, el gobierno respondió con el arresto de siete líderes de la organización.

No sorprende a nadie que en Chile, uno de los países más neoliberales del mundo, la distinción entre los olvidados y los rescatados de la pandemia sea tan clara. Y si los empresarios se encuentran ahorrando dinero y contando con una fuerza laboral aún más esclavizada, el gobierno también tiene sus motivos para alegrarse, comenzando con la interrupción obligatoria de la revuelta social y el aplazamiento del plebiscito sobre la nueva Constitución (inicialmente programada para el 26 de abril, paradójicamente un solo día antes la reanudación de las clases escolares).

Para celebrar el regalo inesperado del Covid-19, Piñera tuvo la audacia de ir a una Plaza Italia desierta y ser fotografiado sonriendo al pie del monumento al General Baquedano, lo cual los manifestantes habían cubierto de insultos contra él. Un acto de provocación gratuita sobre el cual el presidente se vio luego obligado a disculparse.

Pero la Plaza de la Dignidad, recién renovada, no permanecerá desierta por mucho tiempo. -Si la normalidad regresa, volveremos a las calles-, prometen los manifestantes. Más de seis meses después del inicio de la sublevación, advierten: -Teníamos razón en Octubre y hoy tenemos aún más. No volveremos más al silencio, tampoco a la normalidad neoliberal-.

Autora: Claudia Fanti, diario Il Manifesto.

Fecha: 22/04.

-Recordamos que el trabajo realizado fue de traducción, del diario Italiano Il Manifesto-.

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